jueves, 27 de octubre de 2011

Educación Permanente de Jóvenes y Adultos

Según la 5ª Conferencia Internacional de Educación de las Personas Adultas se entiende por educación de adultos: “…el conjunto de procesos de aprendizaje, formal o no, gracias al cual las personas cuyo entorno social considera adultos desarrollan sus capacidades, enriquecen sus conocimientos y mejoran sus competencias técnicas o profesionales o las reorientan a fin de atender sus propias necesidades y las de la sociedad. La educación de adultos comprende la educación formal y la permanente, la educación no formal y toda la gama de oportunidades de educación informal y ocasional existentes en una sociedad educativa multicultural, en la que se reconocen los enfoques teóricos y los basados en la práctica” (5ª Conferencia Internacional de Educación de las Personas Adultas. CONFINTEA. 14 - 18 de Julio 1997, Hamburgo).

Teniendo en cuenta esa definición, cabe señalar que en América Latina, “adulto”, como categoría referida a un momento biográfico, indica que el destinatario es un "marginado pedagógico" que, sabemos, significa también que pertenece a sectores sociales subordinados, lo cual es bastante independiente de su edad cronológica. Según datos de Censo 2001, el analfabetismo llega en la actualidad a 2,6% para el total nacional. El problema central es la terminalidad del nivel básico de la escolaridad media. El 64% de la población de 20 años o más que no completó el nivel primario o medio.

Además de esa dificultad para atraer y retener la matrícula potencial, las principales dificultades de la modalidad se refieren a la necesidad de la articulación a nivel nacional de un sistema que integre lo formal y lo no formal, contemplando la acreditación de saberes adquiridos en ámbitos no escolares. En otro orden, se requiere pensar y resignificar las propuestas pedagógicas, superando la infantilización metodológica, la inadecuación de contenidos, la escasa formación docente específica, y considerando como eje la articulación entre educación y trabajo.

La educación de adultos estuvo contemplada en la educación argentina desde su primera legislación: la ley 1420 de 1884. Esa ley fue el marco general para la modalidad hasta el año 1993 en que se sancionó la Ley Federal de Educación, que ubicó la educación de adultos en el ámbito de los Regímenes Especiales. La misma fue reemplazada desde el 2006 por la actualmente en vigencia Ley Nacional Educativa.

En el mes de diciembre de este año se realizará una nueva reunión de la Conferencia Internacional de Educación de Adultos (CONFINTEA VI) que pondrá en estado de situación y señalará líneas prospectivas de la modalidad a nivel internacional.

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